viernes, 10 de mayo de 2013

Taller ciencias: Electromagnetismo

Siguiendo con la vena científica de mi hijo, nos hemos apuntado a unos talleres de ciencias batante interesantes. En esta ocasión se trataba de experimentar con imanes, aprender sobre el magnetismo y sus diferentes aplicaciones.

Mi hijo salió encantado, si bien es cierto que algunas explicaciones le vinieron un poco grandes, pero entendía que el tema era complejo para ser explicado de manera más sencilla.

Lo mejor de todo, la compañía. Un grupo estupendo de madres e hijos con los que hemos disfrutado muchísimo. El taller, pues personalmente me ha servido para recordar algunos conceptos pelín oxidados, ahora me toca trabajarlos mejor en casa, para terminar de asimilar todo lo descubierto.

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En este vídeo nos mostraban los muchachos cómo la electricidad también genera campos magnéticos, atrayendo unas bolas de noedimio (imán mineral muy potente), hacia el lateral de la bobina de cobre, cuando ésta estaba conectada a un circuito cerrado.  

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Utilizando unas bolas de noemidio, uno de los muchachos construyó una especie de peonza. Con el resto de bolas hizo un anillo que los niños, y alguna mamá,  fueron probando por turnos. Experimentaban así la atracción que ejercían los imanes entres sí.

Aunque sin duda el rey de todos los inventos fue este aparatejo que trajeron que mostraba como un imán puede levitar gracias a los campos magnéticos que se formaba al enchufar la placa a la red.

  

En la foto no se aprecia demasiado. Pero el imán azul no está apoyado en la base, sencillamente se encuentra suspendido en el aire por efecto del magnetismo.

Cada uno de los niños pudo pasar su mano por debajo y ver que efectivamente no había "trampa ni cartón" en el experimento. Aunque acabaron probando la resistencia del propio imán poniendo encima diferentes objetos. Se dieron cuenta que este modelo aguantaba, en realidad, poco peso.

Finalmente acabamos con unas observaciones solares muy interesantes, aunque, para ser sinceros, no apreciamos todo lo que pretendían mostrarnos. Las nubes jugaron una mala pasada, pero les quedó claro, a los peques, que para mirar al sol hay que tener siempre mucha precaución y los telescopios tienen que tener filtros apropiados para ello.


 Una gran experiencia para ambos.

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